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miércoles, 24 de diciembre de 2014

Abrázame en Navidad

"Esta noche es Noche Buena, y mañana Navidad."

La Navidad son unas fechas marcadas por todos, cristianos o no cristianos, creyentes o no creyentes. Porque no importa el motivo oficial de esta celebración, importa lo que envuelve a esta.

El olor a leña perfuma las calles de los pueblos, las luces decoran cada rincón de las ciudades y la gente sale de sus hogares para sonreír a pesar del frío.

Tú que vuelves a la casa de tus padres, y ellos que te preparan la cena. Tus amigos que te esperan en el bar de siempre, con un abrazo como el de siempre, siendo los de siempre, aunque haya pasado el tiempo.

Él que vuelve del extranjero con regalos, sin saber que el mejor regalo es su regreso. Ella que lo espera como cada navidad debajo del muérdago.

Vosotros que esperáis un milagro el día de la Lotería, sin saber que estar juntos, es lo que hace importante a ese día, y que la botella de cava la podéis descorchar cuando os digan: "lo importante es tener salud".

Ellos que ya no están; y que en cada cena familiar se les guarda el sitio y se derrama una lágrima mientras se guarda el plato de más que, sin querer, se había preparado. Por ellos son los que nosotros brindamos.

Yo que espero tus doce deseos; y tú sin saber que mis doce deseos tuyos.





No dudes en abrazar en Navidad, porqué son fechas para ello.

martes, 23 de diciembre de 2014

Los dos amores de tu vida.- Anónimo

No suelo "coger prestados" textos anónimos de otros sitios web, por el hecho de que sé cuanto cuesta crear, dar forma y fondo, a uno. Siempre tiene que haber una primera vez.
Hoy, hago la excepción con este texto.


“Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores: uno con el que te casas o vives para siempre, puede ser el padre o la madre de tus hijos…Esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella..”

“Y dicen que hay siempre, un segundo amor una persona que perderás siempre, alguien con quién nacíste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan de la razón y te impedirán siempre, alcanzar un final feliz.”

“Hasta que cierto día dejarás de intentarlo…Te rendirás y buscarás a esa otra persona que acabarás encontrando, pero te aseguro que no pasarás ni una sola noche, sin necesitar otra beso suyo o tan siquiera discutir una vez más.”

“Ya sabes de quién que estoy hablando, porque mientras estabas leyendo esto, te ha venido un nombre a la cabeza. Te librarás de él o de ella, dejarás de sufrir, conseguirás encontrar la paz (será sustituido por la calma), pero te aseguro que no pasará ni un solo día en que desearás que este aquí para perturbarte.”

“Porque a veces se desprende más energía discutiendo, con alguien a quien amas, que haciendo el amor con alguien al que aprecias.”

domingo, 14 de diciembre de 2014

Una vez, érase...

Y cuando ese día despertó, Wendy se dio cuenta de que su camisón ya no era tan infantil como Peter Pan había deseado. Que las hadas se convierten en lágrimas por no tener el poder de conceder deseos, y que los polvos mágicos solo funcionan con sonrisas que hacen volar.

Y llamó a Caperucita Roja para contárselo; y ésta le dijo que su lobo feroz se había convertido en el amor de su vida. Que sabía que esa relación no era posible, que era tóxica, pero que no podía evitar salir al bosque en su búsqueda cada noche. Y que había cambiado su capa roja, por unos tacones de 12 centímetros.


También, Caperucita le contó a Wendy que Bella Durmiente había dejado plantado al Príncipe Azul, y se había ido a estudiar economía; que nadie había entendido ese arrebato de Bella, pero que ella cerró la puerta con fuerza y con una sonrisa como equipaje.
Wendy no entendía que no habían entendido, pero recordó que Ariel y su marido, habían renunciado al trono y habían desaparecido con un folio en blanco y un lapicero naranja para dibujar el mapa del tesoro que iban a encontrar, sin decirle a nadie donde iban, ni si volverían.

Entre tanto, las brujas de cada cuento, habían elaborado un estatuto legal que defendía sus derechos, y ahora estaban de papeleos para legalizar su sindicato. La introducción de ese estatuto del mal citaba: “Nosotras, las brujas, no somos malvadas por naturaleza, son las princesitas refinadas las que nos hacen enfadar; sin arrugas, ni puntas abiertas; sin un mal michelín, y comiendo manzanas todo el día.”

Por cierto, Blancanieves y Cenicienta alquilaron un piso céntrico en la ciudad y se pusieron a trabajar. Y con su primer sueldo, contrataron a los Siete Enanitos para que fueran sus criados a media jornada: cocinero, mayordomo, lavandero, amo de llaves, señor de la limpieza, chico de los recados y chófer.


Y es que, Wendy recordó con dulzura que sus largas tardes jugando y pensando en su futuro, un futuro de princesa, y se dio cuenta que su futuro empieza en un minuto, y que los vestidos largos son muy incómodos para participar en la intensa carrera con obstáculos llamada vida.


lunes, 1 de diciembre de 2014

Juicio de mentiras

Era una cálida mañana de mayo.
El sol entraba por todas las ventanas, grietas y cerraduras que iba encontrando a su paso. Por muy pequeño que fuese el hueco, una pequeña lámina dorada se colaba para ver qué había al otro lado.

En este juego de esconderse y encontrarse, los rayos de luz descubrieron un cuerpo de mujer tendido bocabajo en la cama de una pequeña habitación.

Lloraba. No se escuchaban sus sollozos, pero su respiración era agitada y, de vez en cuando, absorbía por la nariz y repetía tres veces la palabra "mentira".
Ese cuerpo pasó tres días en la misma posición, y sin hacer nada más que repetir mentiras.

Cuando despertó de ese coma, se dio cuenta que ya no había más mentiras que recordar; las había enumerado, juzgado y sentenciado a todas. Ahora, el único que había quedado sin juicio era el juez.

Se incorporó de la cama, y mientras buscaba algo estable a lo que agarrarse, encontró con la mirada un espejo al otro lado de la habitación.

Recorrió con los ojos el reflejo de cada costura de su ropa arrugada; cada mechón de pelo enredado y sucio; cada poso de maquillaje descascarillado y seco; y no se reconoció.

Bajó la mirada, inspiró hondo y volvió a enfrentar su mirada a la figura del espejo. Nada había cambiado en esos segundos.

Sin pensarlo más, y mientras la última lágrima corría por su mejilla izquierda, abrió la puerta y se fue; dejando allí encarcelado al espejo, a las mentiras y a su pasado.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Cuando las cosas no van bien

Como siempre que las cosas no van bien, decido escribir, y llevaba mucho tiempo sin hacerlo con el corazón destrozado; por esta razón, pido perdón por el exceso de sinceridad y por el filtro de lágrimas que derramaré mientras escribo.

Unos días pienso que estoy bien, que no pasa nada por no tenerte, por no contarte mis días… Al día siguiente, o a las dos horas, lloro; me doy cuenta que no estoy bien, que odio no tenerte, y que te necesito en mi día a día. Y esto es una montaña rusa que no para, no hay pausa ni para el maquinista, ni para los pasajeros de esta cruel atracción. Ya no me entiendo, y tampoco te entiendo.

Le habíamos puesto tantas ganas para que la máquina girase dulcemente, que no es fácil hacerla parar de golpe.

¿Y qué opinas de los recuerdos? Cada día es uno nuevo, y ya no tengo lágrimas para intentar borrarlos y curar la herida con la sal…

Creo tener claro algo, y es que te quiero. Que quiero compartir contigo mis días, quiero despertarme con tus besos en la espalda, quiero hacer planes y hacer cosas improvisadas, quiero sorpresas y sorprenderte, quiero sentirme guapa cuando me veas, y verme reflejada en tu sonrisa, quiero que me comas con los ojos pero que me abraces con el corazón, quiero verte reír conmigo, y que no llores nunca más por mí. Te quiero a ti.

También tengo claro lo que no quiero, y es que no quiero una relación sin sorpresas, sin ganas de vernos y tocarnos, sin sentimientos, sin besos en la espalda. No quiero una relación sencilla, quiero que te enfades conmigo pero que me perdones cuando tengas ganas de besarme. Que me grites, pero solo para decir que me quieres. Quiero que me hagas de rabiar, que me desilusiones para luego volverme a ilusionar. Que me muerdas pero me beses después. No quiero noches de bodas, quiero noches de batallas.

Espero poder leerte esto algún día, y espero que te lo lea porque hayas dicho que sí.


Creo tener claro algo, y es que te quiero.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Billete para Madrid

La soledad que reinaba ese día en la terminal no era comparable con la que sentía yo por dentro. Tenía tanto que contarte y a la vez tanto que callar que no sabía si lo que estaba haciendo era lo adecuado. “El avión con destino a Madrid saldrá dentro de 20 minutos”, la voz de los altavoces me hizo aterrizar de nuevo en la Tierra. Compré el billete y me decidí a embarcar.
Las 6 horas más larga de mi vida… Pensé en los momentos que habíamos pasado juntos, en los que habíamos pasado separados, en las discusiones, en las sonrisas que habíamos compartido… Me estaba volviendo loco en ese estrecho asiento.


El aterrizaje fue normal y a la salida a la terminal de Madrid la vi… Era a la única que había echado de menos en estos años… Era mi Lady Madrid… Lo había dejado todo atrás por volver a recuperarla, habría nacido de nuevo por volver a aquel instante en el que la conocí, daría mi vida por ver un segundo más su sonrisa…

Cuando Ella sonríe, se apagan las luces que iluminan las calles con tanta admiración que 

enmudece el aire. No se da cuenta que su caminar produce danzas que ni los más 

inspirados bailarines de París. Cuando pestañea, las mariposas la envidian por su bello 

aleteo de parpados.

Ella, cuando habla, ni la canción más dulce, ni el rock más duro, pueden igualar su textura 


y carisma. Cuando suspira, el mar enmudece para dejar paso a un sonido tan puro como el 

de sus olas rotas.

Ella, no se da cuenta, pero su sonrisa la tengo tatuada en el interior de mis parpados, su 

tacto es mi crema y el sonido de su risa es la melodía de mi vida.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Ted Mosby, Como conocí a vuestra madre

  • Quizá es tonto esperar señales del universo, quiero decir, quizá el universo tenga mejores cosas que hacer, ¿sabes cuantas "señales" he tenido de si debo estar con alguien o no? ¿ Y a donde me han llevado? quizá no hay señales. Quizá no tengamos que darle sentido a cada pequeña cosa, tal vez no necesitemos el universo para que nos diga lo que realmente queremos, tal vez ya lo sabemos, muy en el fondo.
 
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